De montañas, lagos y bichos varios (País Vasco 2010)

Quien vacila de haber hecho el Camino de Santiago en bicicleta (como Belén y yo, para qué negarlo) es absolutamente evidente que no ha estado en las montañas vascas. Y no me estraña, a priori los más de 700 km del Camino pueden asustar mucho más que unos cuantos parques naturales. Pero la verdad es que los aproximadamente 200 km que nos hemos metido en el cuerpo en estas vacaciones han sido mucho más duros de lo que esperábamos. Os lo vamos a contar…

Sábado 7 de Agosto – Cumpleaños de Belén – Tolosa (Guipuzcoa)

Era un día especial, Belén cumplía años y nos íbamos de vacaciones. El viernes le habíamos preparado una pequeña fiesta-desayuno sorpresa en la oficina, en donde por fín se le había hecho entrega del GOYA que siempre mereció tener (ver fotos). Trabajar lo que se dice trabajar no trabajamos mucho, pero que puñetas, nos íbamos de vacaciones todos. Corrió el chocolate, el azucar y el cachondeo, pero a estas edades poco más podemos hacer…ay!

Salimos para Tolosa temprano y llegamos a tiempo a comer en un fabuloso restaurante llamado Sausta, en el que nos pusimos hasta arriba de buena comida y buen vino. La fama de los vascos era merecida. Dormimos en el Hotel Oria y nos fuimos de pinchos para cenar por el casco viejo. Primera sorpresa del viaje, la ciudad estaba vacía y la mayoría de los bares cerrados. Un poquito triste, la verdad.

Tolasa es una ciudad bonita y pequeña, pero algo fría, y no me refiero al tiempo… los dos días que estuvimos allí nos pareció que la gente no era especialmente simpática. En cuanto nos preguntaban de dónde veníamos y nombrábamos Madrid, los rostros se ensombrecían y la amabilidad desaparecía. Sabíamos que íbamos a una zona especialmente aberztale, pero no dejaron de sorprenderme muchas cosas durante este viaje que os iré relatando.

Domingo 8 de Agosto – Valle de Leizarán

Afortunadamente el día amaneció fresquito y continuó así por lo menos durante nuestra ruta. El valle de Leizarán estaba a tan sólo unos kilómetros de Tolosa y llegamos temprano. Elegimos hacer una ruta que a priori no era muy dura. 14 kilómetros de subida suave a la orilla del río Oria y vuelta a casa. En realidad era una antigua vía del tren llena de túneles a través de un bonito bosque de hayas. La ruta, reconvertida en vía verde, no parecía tener mucha dificultad, pero nos encontramos con que la “subida suave” no era tan suave, y que los túneles resultaban peligrosos por carecer de luz.

Empezamos suavecito, sin prisas, disfrutando del paseo, pero pronto nos dimos cuenta de que comenzaba una nueva aventura de las nuestras. Para empezar, a la media hora estábamos reventadas y sólo llevábamos 6 o 7 km, joder no solemos ser tan lentas, y es que la subidita de las narices nos estaba destrozanado las piernas. Y claro, estaba el tema de los túneles, los cuales carecían de luz, solían estar en curva, y la mayoría eran bastante largos, por lo que no se veía nada. La risa venía cuando te cruzabas con alguien, algunos andando, y hubo varias veces que estuvimos a punto de atropellar a alguien. En concreto casi nos cargamos a un niño al que sus padres dejaban ir por libre. A cualquier le dejan tener hijos…

Pero por fín llegamos a nuestro destino, la antigua estación de Plazaola, una autentica mierda abandonada que para nada mereció la pena tanto esfuerzo. El bosque muy bonito, el río precioso y cuando llegas te encuentras con una casona medio derruida llena de mierda de vaca. En fin…, había que volver, cuesta abajo afortunadamante, y pudimos parar a hacer fotillos, comer algo y por tanto acabar hasta las narices de todo tipo de bichos.

Que quereis que os diga, el campo es muy bonito, la bici mola, pero en mi casa no hay más bicho que yo…soy una mujer urbana sin ningún complejo de serlo. ¿El problema…? que a Belén se le ha metido en la cabeza recoger los campos de España en bicicleta. En que hora se me ocurrió aficionarla a la bici…

Lunes 9 de Agosto – Murgía (Álava)

Por fin dejamos atrás a los nacionalistas vascos y nos vamos para Álava, y que quereis que os diga, a estos parece importarles menos ser españoles.

En Murgía, concretamente en el hotel Casa del Patrón, decidimos instaurar nuestro cuartel general, y allí nos alojamos hasta nuestra vuelta a Madrid. Era un hotel estupendo donde además se comía muy bien, y nos trataban fenomenal. Murgía está al pie del Parque Natural del Gorbea, y a menos de 20km de todos los demás parques, lagos, monasterios y villas que queríamos visitar, por lo tanto era lógico quedarnos allí.

Esa primera tarde cogimos las bicis y nos dimos una vuelta por el pueblo y alrededores, disfrutando de carreteras comarcales, campos con vacas y caballos, y un fresquito que se agradecía. Estábamos en muy buen sitio. Pero siempre hay un pero, claro. El único sitio decente donde podías comer a 30 km a la redonda era el hotel. Resulta que lo vascos de interior llega Agosto, simplemente cierran sus negocios, cogen sus bártulos y se van a la playa. Así que estuvimos comiendo y cenando en el mismo sitio casi toda la semana. Afortunadamente el restaurante era de lo mejor.

Martes 10 de Agosto – Parque Natural del Gorbea.

Ay Dios mío qué calor!!! Ni os imaginais lo mal que lo pasé… Primer error del día: fiarnos de que el día anterior hacía frío y salir hacia el parque a las 12. Segundo error: no se me ocurre otra cosa que ponerme la camiseta roja, la preferida de todos los bichos del mundo. Tercer error: pretender que por primera vez en mi vida me iba a gustar a comer y mear en el campo. Así me fue el dia. Menos mal que Belén se lo pasó teta.

El parque es estupendo, muy bonito, pero el calor, los p. bichos, y las constantes subidas hasta llegar al pico del Gorbea nos pasaron factura por la tarde. No me he comido un bocadillo con más ganas que ese día.

Por la tarde nos fuimos a ver el Monasterio de Sta María del Oro en Bitoriano. Bonitas vistas con vacas e impresionante edificio románico. Hubiese dado mi vida por volver a mi cama…

Miércoles 11 de Agosto – Parque Natural del Monte Santiago (Orduña)

Me ancantó. Pero como siempre el día se tenía que j…, digo, torcer.

La ruta consistía en subir hasta el nacimiento del río Nervión. Impresionante vista, que como cabía esperar, estaba más seco que la mojama. Lo suyo hubiese sido verlo en en invierno, pero creo por ahora bici + nieve = a desastre.

Fantastico bosque, sólo faltaban algunas ánimas, David el Gnomo, y Blancanieves. Y mientras lo pasábamos bomba me caí. Lo se, lo se…siempre acabo en el suelo, pero que quereis que os diga, como siempre nos pasa, el recorrido resultó ser muy difícil técnicamente, y ya sabeis que Belén y yo tenemos la constumbre de pensar que somos la leche encima de una bici. No me pasó nada de milagro, pero todavía tengo un bonito morado en mi pierna que atestigua el suceso.

Comimos en un restaurante en Orduña, bonito pueblo que también estaba de vacaciones. El lugar donde comimos era una antigua aduana del siglo XVIII recorvertido en hotel restaurante. Muy chulo, y ya nos apetecía no tener que comer en nuestro hotel…

Después de la siesta fuimos a ver la Torre de Ayala y la villa medieval de Artziniega, pero salimos de allí por patas en cuanto vimos que los únicos sitios para tomar algo eran unas bonitas herrikotabernas. El casco viejo estaba en obras, y resultaba curioso que las obras las pagaba, según rezaba un cartel, el gobierno español. Qué asco me dan algunas personas.

Para quitarnos el mal rollo nos fuimos a ver el embalse de Maroño.Impresionante. Viendo esa enorme cantidad de agua, todavía se me pasó por la cabeza que a veces las lluvias torrenciales no se llevan a los pueblos indicados…

Jueves 12 de Agosto – Parque provincial de Garaio

Amaneció chispeando, y teniendo en cuenta que nos íbamos de ruta alrededor de un precioso lago, la cosa pintaba fea. Pero resultó una mañana estupenda, la verdad, a pesar de algún percance con la mierda de vaca…mejor no lo cuento.

El lago era estupendo, aunque reconozco que tener que atravesarlo por un minipuente colgante de un metro de ancho hecho con madera chunga, no me hizo ni pizca de gracia. Multitud de vacas y sus retoños nos amenizaron el camino. Incluso teniendo en cuenta que el asunto trataba de dar la vuelta al lago, nos perdimos un par de veces, el GPS humano de Belén no funcionó esta vez.

Comimos en el hotel (¡qué raro!) y despues de la siesta nos fuimos a ver algunos pueblos pintorescos de la zona, y las salinas de Añana. Curioso espectáculo blanquecimo que no nos dejaron ver de cerca por carecer de cita. Teniendo en cuenta que nuestra intención inicial era robar algunos kilos de sal para nuestra dieta otoñal, lo entendemos.

Viernes 13 de Agosto – Vuelta a Madrid

Llegó el mal tiempo, la lluvia amenazaba con destrozarnos cualquier otra ruta que se nos ocurriera, y nos volvimos para casa.

Y después de toda esta nueva aventura bicicletera sólo puedo prometer algo: yo el año que viene me voy al Caribe.

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